Nehemías 4:1-14, NBLA.

Oposición de los enemigos

1Cuando Sanbalat se enteró de que estábamos reedificando la muralla, se enfureció y se enojó mucho. Y burlándose de los judíos, 2 habló en presencia de sus hermanos y de los ricos[b] de Samaria, y dijo: «¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿La restaurarán para sí mismos? ¿Podrán ofrecer sacrificios? ¿Terminarán en un día? ¿Harán revivir las piedras de los escombros polvorientos, aun las quemadas?». 3 Tobías el amonita estaba cerca de él, y dijo: «Aun lo que están edificando, si un zorro saltara sobre ello, derribaría su muralla de piedra».

4 Oye, oh Dios nuestro, cómo somos despreciados. Devuelve su oprobio sobre sus cabezas y entrégalos por despojo en una tierra de cautividad. 5 No perdones su iniquidad, ni su pecado sea borrado de delante de Ti, porque han desmoralizado a los que edifican.

6 Y edificamos la muralla hasta que toda la muralla estaba unida hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar.

7 [c]Cuando Sanbalat, Tobías, los árabes, los amonitas y los de Asdod se enteraron que continuaba la reparación de las murallas de Jerusalén, que las brechas comenzaban a ser cerradas, se enojaron mucho. 8 Y todos ellos conspiraron juntos para venir a luchar contra Jerusalén y causar disturbio en ella. 9 Entonces oramos a nuestro Dios, y para defendernos[d] montamos guardia contra ellos de día y de noche. 10 Pero se decía en Judá:

«Desfallecen las fuerzas de los cargadores,
Y queda mucho escombro;
Nosotros no podemos
Reedificar la muralla».

11 Y nuestros enemigos decían: «No sabrán ni verán hasta que entremos en medio de ellos y los matemos y hagamos cesar la obra».

12 Así que cuando los judíos que habitaban cerca de ellos vinieron y nos dijeron diez veces: «Subirán[e]contra nosotros de todo lugar adonde ustedes se vuelvan», 13 entonces aposté hombres en las partes más bajas del lugar, detrás de la muralla y en los sitios descubiertos; aposté al pueblo por familias con sus espadas, sus lanzas y sus arcos. 14 Cuando vi su temor, me levanté y dije a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo: «No les tengan miedo. Acuérdense del Señor, que es grande y temible, y luchen por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus mujeres y sus casas».

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